George Best vivió el sueño de convertirse en futbolista y triunfar en el deporte como cualquier guión de película de Hollywood, pero también vivió un desenlace como varios filmes que hemos visto.
De Irlanda del Norte, su pasión desde adolescente fue el fútbol. Debido a sus buenas calificaciones, recibió una beca en una escuela importante de su país. Sin embargo, el único deporte que tenía el programa era el rugby, por lo que empezó a ausentarse a clases y conoció el alcohol.
Debido a esto, regresó a su antigua escuela y Bob Bishop, un reclutador del Manchester United lo descubrió jugando y se lo llevó al equipo de Inglaterra. Ahí recibió un trabajo y comenzó a jugar.
Rápidamente comenzó a destacar con el United como un jugador habilidoso y que podía marcar goles. Y conforme fue pasando el tiempo, empezó a jugar más y más, hasta que se convirtió en el ídolo del equipo.
Logró ganar dos campeonatos de liga, así como dos Charity Shield y una European Cup, pero la fama le trajo muchas consecuencias. Empezó a tener problemas con sus compañeros y entrenadores por no estar comprometido del todo e, incluso, llegar borracho a algunos entrenamientos.

Declive en el alcohol
Best ya no era cualquier futbolista, sino que se convirtió en una estrella mundial. Salió con conductoras de televisión, modelos, competidoras de Miss Mundo. Pero esa fama provocó que se sintiera intocable y su carrera como jugador se fue en declive.
Luego de que se negó a seguir más con el Manchester United, empezó a saltar de equipo en equipo. En un espacio de nueve años pasó por 10 equipos, hasta que se retiró.
En 1984 tuvo que pasar tres meses en la cárcel por ser arrestado bajo el influjo del alcohol y agredir a un policía. También apareció en un show de televisión alcoholizado y empezó a insultar a la gente. Fue muy común encontrarlo en bares de Inglaterra y alguna vez fue detenido por robar un bolso.

“Gasté mucho dinero en coches, mujeres y alcohol. El resto, lo malgasté”, “Tengo tantas novias como granos de arena en la playa”, “Si hubiera nacido feo, no hubieran escuchado hablar de Pelé”, “En 1969 dejé las mujeres y el alcohol. Fueron los peores 20 minutos de mi vida”, “Cada vez que entro a un sitio, hay 70 personas que me invitan a tomar y no puedo decirles que no”, fueron algunas de las frases que lo inmortalizaron.
En marzo del 2000 tuvo que ser internado en el hospital por un daño grave en su hígado, ya que sólo funcionaba al 20%. Fue intervenido para un transplante, sólo que unos medicamentos le hicieron mal y siguió tomando hasta que en el 2005 falleció.
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