La tenista japonesa Naomi Osaka, número dos del mundo, sorprendió a todos al negarse a ofrecer una conferencia de prensa en el Roland Garros de este 2021 y dejó expuesta la vulnerabilidad y presión a la que son sometidos los deportistas de élite y el impacto que esto tiene en su salud mental.
Osaka, ganadora de cuatro torneos de Grand Slam, recibió una multa de 15 mil dólares cuando se negó a hablar con los periodistas después de ganar su partido de la primera ronda. Después, se retiró del torneo, diciendo que sufría de ansiedad antes de hablar con la prensa y revelando que tuvo “prolongadas batallas contra la depresión”.
La reacción de apoyo por parte de colegas del deporte hizo evidente la fragilidad mental y depresión con la que tienen que convivir. Tenistas como Serena Williams y Novak Djokovic manifestaron su apoyo. También La estrella de la NBA, Stephen Curry, expresó su admiración.
Después de Osaka, cada vez más deportistas han expresado públicamente sus problemas personales como la depresión, una palabra que era un tabú en un mundo en el que los problemas mentales son a menudo percibidos como una debilidad.
Cuesta mucho tratar el tema, pero la palabra empieza a liberarse y a reconocerse como un padecimiento frecuente entre los competidores.

De entrada, los directores de los cuatro torneos grandes del tenis, atónitos por el retiro Osaka, prometieron tomar en cuenta los problemas sicológicos que enfrentan los jugadores.
Y en estos Juegos Olímpicos de Tokyo 2020 vemos ejemplos como el de Simone Biles que tras años de intensos entrenamientos, de no vivir una vida normal, de estar sometida prácticamente todo el tiempo al escrutinio público, han colapsado completamente afectando su salud mental.
Mucha gente lo ha tomado como una muestra de poca fortaleza para manejar la presión, pero no debemos olvidar que cada quien experimenta estos problemas de manera diferente y reconocer que tu mente es tu peor enemigo significa tener una gran fortaleza para poder afrontar de frente esta problemática.
La mente es tan importante como el físico para un atleta y no se diga para una persona común. Saber identificar estas situaciones puede ahorrarnos a todos un padecimiento mucho más grande en el futuro. No es una cuestión de debilidad, es una cuestión de salud.