Amy Winehouse, todo sin medida: el éxito, los excesos y el amor

Amy Winehouse

Amy Winehouse, todo sin medida: el éxito, los excesos y el amor

julio 17, 2021 Blog

La carrera y vida de la destacada cantante y compositora británica de diversos géneros, Amy Winehouse, se puede resumir en una palabra: exceso.
Nacida en 1983, en el seno de una familia judía, con una madre farmacéutica y un padre taxista aficionado casi hasta el grado de la obsesión con Frank Sinatra, Amy encontró precisamente en su figura paterna el primer enlace para lo que sería su carrera de por vida.
Su infancia estuvo marcada por las enseñanzas indirectas de su padre. Desde el hecho que le cantara todos los éxitos de Frank Sinatra, hasta ser testiga del alcoholismo moderado que padecía. Esta última situación llevó a que el matrimonio de sus padres se disolviera cuando Amy tenía nueve años de edad.
Fue el cantante Tyler James, su entonces novio, quien a sus 16 años, entregó una maqueta con su voz, hecho que fue la punta de lanza para la carrera de Winehouse.
Tras publicar su primer álbum, la cantante se convirtió en un hit instantáneo. Su disco de debut fue bien recibido tanto por la crítica como por el público. Amy había conseguido el éxito apenas a los 20 años de edad.
Fue entre su primer y su segundo gran trabajo de estudio que conoció al hombre que definiría el resto de su vida: Blake Fielder-Civil. Tras años de idas y venidas, infidelidades y traiciones, la pareja se casó en 2007, casi un año después de su segundo álbum.
Si bien Amy ya consumía sustancias previo a conocer a Blake, el desarrollo de esta relación tóxica la arrastró a su total perdición. Previo a su matrimonio, la pareja ya había experimentado una ruptura, hecho que llevó a Winehouse a la depresión y a una sobredosis que casi le cuesta la vida. Tras la formalización del lazo, la cantante comenzó a consumir de manera regular drogas mucho más fuertes, alentada por el mismo Blake, quien ya era drogadicto.

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Luego de una breve desintoxicación en 2008, Blake presentó la demanda de divorcio un año después, lo que volvió a sumir a Amy en una profunda depresión, esta vez aferrándose a un ejemplo que impactó su infancia: el alcoholismo.
Tras años de idas y venidas, de conciertos realizados en estado de ebriedad, de polémicas y escándalos, Amy Winehouse fue encontrada muerta en su apartamento el 23 de julio de 2011, a los 27 años de edad, víctima de una congestión alcohólica provocada por la profunda depresión que padeció prácticamente toda su vida.
La luz que impactó al mundo de la música británica se había apagado, ahogada en el exceso. El exceso a vivir la vida como ella quería vivirla, a las sustancias que la hacían separarse de su realidad, a sus propias exigencias y finalmente, el exceso al amor que le tuvo a un hombre que la llevó a la perdición.
Las enfermedades mentales como la depresión pueden llevar a las personas, incluso a las más talentosas, a lugares donde ni toda la fama ni todo el dinero son herramientas de ayuda. Amy Winehouse es un eterno y doloroso ejemplo de lo que el abuso, en todos los sentidos, pueden hacerle a un ser humano.

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